¿Cuáles son los países más consumidores de alcohol?

Hay lugares en los que la ingesta de alcohol está terminantemente prohibida. Normalmente, afecta a naciones con una ley muy estricta o donde la religión tiene un importante arraigo, como es el caso de algunos países islámicos, en los que no se permite el consumo de bebidas espirituosas o solo quedan reservadas para encuentros y reuniones trascendentales. En cambio, otros han aceptado esto como una práctica social. Así lo representa el hecho de beber cerveza o vino, que incluso forma parte de la gastronomía y son consumiciones comunes en cualquier menú.

En Beremot nos hemos hecho eco de una investigación sobre el consumo de alcohol en 38 países distintos llevada a cabo por el instituto de investigación Ipsos. El estudio llegó a la conclusión de que Bélgica es la principal nación en promedio de consumo per cápita. Hablamos de 12,6 litros en 2017, lo que sitúa a los belgas en lo más alto del ranking.

El segundo puesto fue para Francia, donde se ha llegado a consumir un promedio de 11,5 litros a lo largo de ese año, mientras que los alemanes ocuparon el tercer puesto con 11,03 litros.

Estos datos arrojan también alguna que otra curiosidad y destierran muchos tópicos. Rusia, país que se nos viene a la cabeza cuando hablamos, por ejemplo, de vodka, no se recoge en las investigaciones como el que más alcohol digiere. La tendencia a reducir el consumo por parte de la población del país es clara, y esto ha quedado reflejado con su séptima posición, marcada por esos 10,12 litros per cápita. Mucho que ver han tenido las políticas del Gobierno, que pretendieron reducir las consumiciones entre sus nacionales incrementando el precio de la botella de vodka. No obstante, la producción casera es habitual en el país, a pesar de que esto trae consecuencias en la calidad y la salud.

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Por otra parte, y haciendo referencia a aquellos lugares en los que beber está mal visto, países como Arabia Saudí e Indonesia quedaron empatados en la última posición de la lista. Como en estos enclaves el alcohol está prohibido por ley, su consumo no llegó ni a un litro por persona en el año 2017.

Hay países que han tenido tradicionalmente una estrecha relación con el consumo de alcohol. Este es el caso de Lituania. Antaño, la corte lituana optaba por el vino como signo de distinción, pero su elevado precio propició el consumo de otras bebidas alternativas. De esta manera surgieron la cerveza y el vodka, y esta última se ha convertido en la bebida más popular del país, que en ocasiones incluso eclipsa a la primera.

También ostenta esa fama Austria, superando en esto a los alemanes. Más del 50% del alcohol consumido por los austriacos es la cerveza y buena muestra de ello es la tradicional fiesta cervecera que celebran en octubre. El vino le sigue de cerca.

El vodka, el favorito del Báltico

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Los habitantes de los países bálticos quedarían maravillados por nuestra amplia variedad de vodkas, ya que sienten cierta predilección por este destilado. Este es el caso de Estonia, que se asemeja en ciertos aspectos a Lituania, y donde su producción se ha incrementado desde la independencia del país y la liberalización del negocio de las bebidas espirituosas. No hay que olvidar tampoco que la cerveza se ha ido haciendo con el mercado poco a poco, sobre todo aquellas que son artesanales, muy famosas en la región.

Como observamos, la rivalidad entre la cerveza y el vodka es patente en muchos países europeos, sobre todo los situados al norte. Polonia es otro ejemplo en el que se incluyen ambas consumiciones. El país produce desde tiempos remotos vodkas de gran calidad. Asimismo, el 36% del alcohol ingerido corresponde a bebidas alcohólicas. La cerveza tiene una importante acogida a nivel nacional y forma parte del 55% del consumo total. El vino es menos habitual y su consumo no llega ni al 10%.

La cerveza, reina de las bebidas

Alemania y su Oktoberfest son un ejemplo internacional de lo que representa esta bebida. Y es que el 54% del consumo corresponde a la cerveza, donde podemos encontrar un amplio abanico de estilos y sabores, tanto artesanales como importadas de otros países.

No podemos olvidar tampoco el rol de nuestro país frente al consumo de alcohol. No está entre los que más beben, pero tomar bebidas espirituosas está aceptado socialmente y además forma parte de la gastronomía. Las cifras de ingesta, como decíamos, son más modestas si las comparamos con nuestros vecinos europeos más directos. En otros tiempos se bebía vino, pero hoy se recurre mucho más a la cerveza, pues representa el 50% de nuestro consumo. Esto nos aleja de Francia o Italia, países que han visto incrementar el consumo de vino.

En cuanto al vodka, su venta ha ido creciendo desde 1990, convirtiéndose en un ingrediente que forma parte de la elaboración de muchos cócteles que se toman en nuestro país. Es el caso del Destornillador, Bloody Mary o Cosmopolitan.

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